EMBARAZO · CONTROLES PRENATALES

Exámenes, ecografías y controles durante el embarazo en Chile: qué se realiza y cuándo

Mónica Guitart · Matrona · 17 de agosto de 2026 · 9–10 min de lectura

El control prenatal no consiste solamente en solicitar exámenes.

En cada consulta se conversa con la mujer, se revisa cómo ha evolucionado el embarazo, se pesquisan nuevos síntomas, se realiza una evaluación física y obstétrica y se solicitan estudios de acuerdo con la edad gestacional y los antecedentes de cada mujer.

Los primeros exámenes permiten establecer un punto de partida. Los controles posteriores permiten observar cambios. Y algunos estudios deben repetirse porque una condición que no estaba presente al comienzo del embarazo puede aparecer posteriormente.

¿Qué ocurre durante un control prenatal? Historia clínica y antecedentes

En el primer control es importante conocer detalladamente enfermedades actuales o anteriores, antecedentes familiares, embarazos anteriores, pérdidas gestacionales, partos y su evolución, cirugías, alergias, medicamentos, hábitos, antecedentes epidemiológicos y cualquier otra condición que pueda modificar el seguimiento.

Evaluación física materna

Durante el control prenatal se realiza un examen físico general, además de la evaluación obstétrica correspondiente a la edad gestacional.

Habitualmente se consideran:

  • peso y talla;
  • IMC (índice de masa corporal);
  • presión arterial;
  • pulso y otros signos vitales;
  • examen físico general;
  • y evaluaciones adicionales de acuerdo con los antecedentes, síntomas y hallazgos de cada mujer.

Conocer la condición física materna al comienzo del embarazo permite establecer un punto de referencia e identificar tempranamente situaciones que puedan requerir seguimiento, tratamiento o una evaluación complementaria.

Durante las primeras semanas el útero todavía se encuentra principalmente dentro de la pelvis, por lo que el examen obstétrico abdominal aporta información más limitada.

No todas las mujeres necesitan necesariamente un examen pélvico durante el primer control. Sin embargo, si existe flujo o secreción genital diferente de lo habitual, mal olor, picazón, irritación, dolor u otra molestia, se realiza la evaluación correspondiente para determinar su causa e indicar tratamiento si fuera necesario.

¿Cuándo pueden escucharse los latidos cardíacos fetales?

La actividad cardíaca puede observarse mediante ecografía desde etapas más precoces.

Con un equipo Doppler, los latidos cardíacos fetales pueden comenzar a detectarse desde aproximadamente las 11 a 12 semanas, aunque no siempre se escuchan exactamente en la misma semana en todas las mujeres.

La edad gestacional real, posición del útero y ubicación fetal pueden influir.

Por eso, no lograr escucharlos muy precozmente mediante Doppler no permite por sí solo concluir que exista un problema.

Más adelante, la frecuencia cardíaca fetal pasa a formar parte habitual de la evaluación obstétrica.

¿Cuándo comienza la madre a sentir los movimientos?

El feto comienza a moverse mucho antes de que la madre pueda percibirlo.

Los primeros movimientos suelen sentirse como pequeños aleteos, burbujas o movimientos suaves.

Con frecuencia comienzan a reconocerse alrededor de las 18 a 20 semanas.

En mujeres que ya han tenido embarazos pueden identificarse algo antes, mientras que en un primer embarazo algunas mujeres pueden tardar algo más en reconocerlos.

Con el avance de la gestación los movimientos se vuelven progresivamente más claros y la madre comienza a reconocer el patrón habitual de actividad de su hijo o hija.

Exámenes del primer control prenatal

Los exámenes iniciales buscan conocer el estado de salud materna, pesquisar algunas enfermedades e infecciones y establecer referencias para el seguimiento posterior.

La evaluación inicial incluye, en términos generales:

Hemograma o hemoglobina y hematocrito; grupo sanguíneo ABO, factor Rh y test de Coombs indirecto; glicemia en ayunas; orina completa y urocultivo; VDRL o RPR, según indicación médica; VIH; hepatitis B; TSH; pesquisa de enfermedad de Chagas según antecedentes epidemiológicos, zona de procedencia y lugares donde ha vivido la mujer; y otros exámenes de acuerdo con sus antecedentes clínicos.

¿Qué busca cada examen?

Hemograma, hemoglobina y hematocrito: permiten evaluar, entre otros aspectos, si existe anemia al comenzar el embarazo y sirven como referencia para controles posteriores.

Grupo sanguíneo ABO, factor Rh y test de Coombs indirecto: permiten conocer el grupo sanguíneo materno, determinar el factor Rh y pesquisar la presencia de anticuerpos contra glóbulos rojos que podrían tener importancia durante el embarazo. En mujeres Rh negativo no sensibilizadas esta información es especialmente relevante para el seguimiento posterior y la eventual indicación de inmunoglobulina anti-D.

Glicemia en ayunas: permite pesquisar precozmente alteraciones del metabolismo de la glucosa. Más adelante se realizará una evaluación específica destinada a detectar diabetes gestacional.

Orina completa y urocultivo: permiten detectar bacteriuria asintomática y tratarla oportunamente para disminuir el riesgo de complicaciones urinarias durante la gestación.

VDRL o RPR, según indicación médica: permiten pesquisar sífilis, que puede adquirirse durante el embarazo y transmitirse al hijo o hija. Por eso esta pesquisa se repite en distintos momentos de la gestación.

VIH: su detección permite iniciar oportunamente medidas destinadas a cuidar la salud materna y disminuir el riesgo de transmisión al hijo o hija. Cuando el primer examen es negativo se realiza un nuevo tamizaje durante el tercer trimestre, de acuerdo con las recomendaciones vigentes.

Hepatitis B: su pesquisa permite identificar una infección materna y planificar las medidas necesarias tanto para la mujer como para el recién nacido.

TSH: permite pesquisar alteraciones de la función tiroidea e identificar a quienes puedan requerir estudios complementarios o tratamiento.

Enfermedad de Chagas: importa dónde vive la mujer y también dónde ha vivido

La enfermedad de Chagas es producida por el parásito Trypanosoma cruzi.

Una de sus formas clásicas de transmisión está asociada a insectos conocidos en Chile como vinchucas.

También puede existir transmisión desde una mujer infectada hacia su hijo o hija durante el embarazo.

En Chile se considera zona de riesgo vectorial el territorio comprendido desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de O’Higgins, incluida la Región Metropolitana.

Por eso, durante el primer control no basta con preguntar dónde vive actualmente la mujer.

También es importante saber:

¿Dónde nació y en qué países o regiones ha vivido?

La enfermedad de Chagas está presente en diferentes territorios de Latinoamérica.

Por esta razón, en una mujer embarazada proveniente de un país o zona latinoamericana donde existe riesgo de Chagas debe considerarse este antecedente y realizar la pesquisa correspondiente, aunque actualmente viva en una región de Chile sin riesgo vectorial habitual.

Una persona puede haber adquirido la infección muchos años antes y permanecer sin síntomas.

Detectarla durante el embarazo permite organizar adecuadamente el seguimiento materno y, especialmente, estudiar oportunamente al recién nacido para determinar si existió transmisión congénita.

Calendario general de exámenes

Momento aproximadoExámenes o evaluaciones
Primer control prenatalHemograma o hemoglobina/hematocrito; grupo sanguíneo ABO, factor Rh y test de Coombs indirecto; glicemia en ayunas; orina completa y urocultivo; VDRL o RPR, según indicación médica; VIH; hepatitis B; TSH; pesquisa de Chagas según antecedentes epidemiológicos y geográficos; y otros exámenes según antecedentes.
24–28 semanasPesquisa de diabetes gestacional mediante prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTGO), según el protocolo utilizado.
26–28 semanas aproximadamenteEn mujeres Rh negativo no sensibilizadas, nuevo test de Coombs indirecto y evaluación de la indicación de inmunoglobulina anti-D.
28 semanasSe repite VDRL o RPR, según indicación médica.
Tercer trimestreNuevo hemograma o hemoglobina/hematocrito para pesquisar anemia. En mujeres cuyo primer examen de VIH fue negativo se realiza un segundo tamizaje.
32–34 semanasSe realiza nuevamente VDRL o RPR, según indicación médica.
35–37 semanasCultivo vagino-perianal para pesquisar estreptococo del grupo B (Streptococcus agalactiae).
Al ingreso al partoSe realiza nuevamente VDRL o RPR, según indicación médica.

Este calendario constituye una orientación general. Los antecedentes maternos, los resultados obtenidos o la aparición de alguna condición durante el embarazo pueden hacer necesario adelantar, repetir o agregar otros estudios.

¿Cuándo se realiza la prueba para diabetes gestacional?

Como referencia general utilizamos la recomendación sanitaria nacional, que sitúa habitualmente la pesquisa mediante PTGO alrededor de las 24 a 28 semanas.

Sin embargo, existen protocolos académicos e institucionales chilenos que pueden situar el examen algunas semanas más tarde, por ejemplo dentro del período de 28 a 32 semanas.

Por eso, la mujer debe seguir la indicación correspondiente al protocolo con el que está siendo controlado su embarazo.

Ecografías durante el embarazo

Cada ecografía responde a preguntas diferentes. No se realiza solamente para “ver al bebé”.

Ecografía precoz

Puede indicarse durante las primeras semanas cuando existe duda respecto de la fecha de última menstruación, los ciclos son irregulares, existe dolor o sangrado, es necesario confirmar la localización del embarazo o se necesita evaluar su evolución inicial.

Puede aportar información sobre edad gestacional, ubicación del embarazo, número de embriones y vitalidad cuando corresponde.

Ecografía del primer trimestre

Alrededor de las 11 a 14 semanas permite evaluar edad gestacional, vitalidad fetal, número de fetos, anatomía fetal temprana y determinados marcadores ecográficos cuando están indicados.

Ecografía del segundo trimestre

Alrededor de las 20 a 24 semanas se realiza la evaluación anatómica o morfológica fetal.

En esta etapa puede estudiarse con mayor detalle la anatomía del feto. Según el protocolo utilizado, pueden incorporarse además otras evaluaciones, como cervicometría o Doppler de arterias uterinas.

Ecografía del tercer trimestre

Cuando forma parte del esquema de seguimiento o existe una indicación clínica, la ecografía del tercer trimestre permite evaluar principalmente crecimiento fetal, presentación fetal, líquido amniótico, placenta y otros elementos relacionados con el bienestar feto-placentario.

La cantidad de ecografías puede variar de acuerdo con las características del embarazo. Una gestación de alto riesgo puede necesitar controles ecográficos o Doppler adicionales.

La salud mental también se evalúa durante el control prenatal

Una consulta prenatal completa también debe considerar cómo está emocionalmente la mujer.

Desde los primeros controles pueden pesquisarse depresión, ansiedad, crisis de pánico, antecedentes psiquiátricos, dificultades importantes para dormir, ausencia de redes de apoyo, situaciones familiares complejas o cualquier condición que esté afectando significativamente su bienestar.

Cuando se identifica una necesidad, puede indicarse apoyo psicológico, evaluación psiquiátrica o ambas según corresponda.

¿Por qué algunos exámenes se repiten?

Porque un resultado normal al comienzo del embarazo representa cómo estaba la mujer en ese momento.

No significa que una determinada condición no pueda aparecer después.

Una mujer puede comenzar el embarazo sin anemia y desarrollarla meses más tarde. Puede tener una glicemia normal inicialmente y posteriormente desarrollar diabetes gestacional. Puede tener una pesquisa de sífilis negativa al ingreso y adquirir la infección durante la gestación.

Por eso, repetir determinados exámenes no significa necesariamente que haya aparecido un problema. En muchas ocasiones forma parte de la vigilancia normal del embarazo.

Todo este seguimiento está orientado a proteger la salud de la madre, favorecer el adecuado crecimiento y bienestar fetal durante el embarazo, y contribuir a un nacimiento y período neonatal seguros.

En pocas palabras

Un buen control prenatal integra distintas piezas: conversación, antecedentes, examen físico general, evaluación obstétrica, salud mental, exámenes de laboratorio y ecografías.

Cada una aporta información diferente.

El primer control establece el punto de partida. Los siguientes permiten observar la evolución. Y repetir determinados exámenes permite detectar oportunamente condiciones que pueden aparecer después.

El objetivo no es realizar la mayor cantidad de exámenes posible, sino realizar los que corresponden en el momento adecuado e interpretarlos dentro de la historia completa de cada embarazo.

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