Primer trimestre del embarazo: qué esperar y cómo cuidarte durante las primeras semanas
El comienzo del embarazo suele venir acompañado de muchas preguntas.
¿Cuándo debo comenzar mis controles? ¿Qué cambios puedo sentir? ¿Qué puedo comer? ¿Debo dejar algún medicamento? ¿Qué ocurre si consumí alcohol antes de saber que estaba embarazada?
El primer trimestre es una etapa de grandes transformaciones, muchas de ellas todavía invisibles. Por eso, iniciar precozmente el control prenatal permite conocer cómo comienza este embarazo, identificar factores de riesgo, entregar educación y actuar oportunamente cuando alguna condición necesita atención.
El control prenatal en Chile: una larga historia de protección de madres e hijos
Chile tiene una extensa tradición de atención profesional del embarazo y el nacimiento.
La formación profesional de matronas comenzó formalmente en Chile en 1834. Desde entonces, la profesión fue ampliando progresivamente su labor desde la atención del parto hacia el control prenatal, la prevención, la educación sanitaria, la planificación familiar, la detección de riesgos y el cuidado integral de la mujer y del recién nacido.
La historia sanitaria chilena muestra una estrecha relación entre la expansión del control prenatal, la profesionalización de la atención del parto y la disminución sostenida de la mortalidad materno-infantil.
La reducción de la mortalidad materna en Chile ha sido especialmente significativa a lo largo de las últimas décadas. Estos avances no pueden atribuirse a una sola intervención: han participado el control prenatal, la atención profesional del parto, la detección y derivación de embarazos de riesgo, los avances de la obstetricia y la neonatología, la planificación familiar, la educación sanitaria y el desarrollo progresivo del sistema de salud.
Dentro de esta historia, las matronas han desempeñado un papel fundamental en la protección de la salud materna y perinatal.
Hoy el control prenatal no consiste solamente en controlar peso y presión arterial o solicitar exámenes.
Busca conocer a la mujer, comprender cómo comienza su embarazo, detectar riesgos precozmente, prevenir complicaciones, educar y acompañar durante toda la gestación.
La primera consulta: comenzar conociendo este embarazo
Cuando una mujer llega a su primer control, una de las primeras preguntas puede ser muy sencilla:
¿Este embarazo era planificado? ¿Lo estabas esperando?
Si es un embarazo esperado y deseado, compartir esa alegría también forma parte de una acogida cálida.
Si no estaba planificado, es importante conocer cómo está viviendo la mujer esta nueva situación y qué significa dentro de su vida y de su proyecto personal.
Cuando existen angustia, temor, ambivalencia o una dificultad importante para enfrentar lo que está ocurriendo, pueden identificarse precozmente necesidades de apoyo psicológico o, cuando corresponda, de evaluación psiquiátrica.
Luego comienza la reconstrucción de la historia del embarazo.
¿Sabes con precisión cuál fue el primer día de tu última menstruación?
También es importante conocer:
- si los ciclos habitualmente son regulares;
- cada cuántos días ocurre la menstruación;
- si los ciclos han cambiado recientemente;
- si se estaba utilizando algún método anticonceptivo;
- y si existe alguna circunstancia que pueda hacer poco confiable la fecha de última menstruación.
Estos antecedentes permiten realizar una primera estimación de la edad gestacional.
Si existen dudas, los ciclos son irregulares o no se recuerda con certeza la fecha, la ecografía del primer trimestre ayudará a precisar la edad del embarazo.
También se pregunta si el embarazo ya fue confirmado mediante un test y se revisan los antecedentes personales, familiares y obstétricos.
Es importante conocer:
- embarazos anteriores y cómo evolucionaron;
- partos anteriores;
- pérdidas gestacionales;
- enfermedades previas;
- intervenciones quirúrgicas;
- alergias;
- medicamentos de uso habitual;
- antecedentes familiares relevantes;
- y cualquier otra condición que pueda modificar el seguimiento del embarazo.
Los embarazos anteriores aportan información especialmente valiosa. Una complicación ocurrida previamente puede indicar que la gestación actual necesite un seguimiento diferente o medidas preventivas desde etapas precoces.
¿Qué se evalúa físicamente en el primer control?
Además de conocer la historia clínica y los antecedentes familiares y obstétricos, durante el primer control se realiza una evaluación de la condición física general de la mujer.
Se controlan:
- peso y talla;
- IMC (índice de masa corporal);
- presión arterial;
- pulso;
- y otros signos según corresponda.
Conocer el estado nutricional al comienzo del embarazo permite establecer si la mujer inicia la gestación con bajo peso, peso adecuado, sobrepeso u obesidad y, de acuerdo con ello, definir las recomendaciones y el seguimiento que pueda necesitar.
En las primeras semanas el útero todavía se encuentra principalmente dentro de la pelvis y el examen obstétrico abdominal entrega información limitada.
No todas las mujeres necesitan necesariamente una evaluación pélvica durante el primer control.
Sin embargo, si existe secreción vaginal diferente de lo habitual, mal olor, picazón, irritación, dolor u otra molestia genital, es importante realizar la evaluación correspondiente para determinar su causa e indicar tratamiento si fuera necesario.
¿Cómo te has sentido?
Las primeras semanas pueden provocar muchos cambios.
Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:
- cansancio;
- mayor necesidad de dormir;
- náuseas;
- vómitos;
- mayor sensibilidad o aumento de volumen de las mamas;
- mareos;
- modificaciones del apetito;
- mayor frecuencia para orinar;
- y cambios emocionales.
Existe una gran variabilidad entre mujeres.
Algunas presentan muy pocos síntomas y otras los sienten con mayor intensidad.
No basta, por lo tanto, con preguntar si existe un síntoma.
También importa conocer qué intensidad tiene y cuánto está afectando la vida cotidiana.
Durante estas primeras semanas, aprender a reconocer los cambios del propio cuerpo también forma parte del embarazo.
Alimentación segura durante el embarazo
Durante el embarazo es especialmente importante que los alimentos sean seguros desde su origen hasta el momento en que se consumen.
Una alimentación segura comienza eligiendo productos:
- de procedencia conocida;
- adquiridos en establecimientos autorizados;
- correctamente rotulados;
- dentro de su fecha de vencimiento;
- que hayan mantenido adecuadamente la cadena de frío;
- pasteurizados cuando corresponde;
- correctamente lavados;
- y completamente cocidos cuando se trata de carnes, aves, pescados, mariscos o huevos.
También es importante separar los alimentos crudos de aquellos que ya están cocidos y lavar cuidadosamente manos, cuchillos, tablas y superficies después de manipular carnes crudas.
Especial cuidado con la listeriosis
Durante el embarazo existe una mayor vulnerabilidad frente a la infección por Listeria monocytogenes.
Esta bacteria puede encontrarse en determinados alimentos y tiene la particularidad de poder sobrevivir y multiplicarse incluso a temperaturas de refrigeración.
Por eso, mantener un alimento frío no garantiza por sí solo que sea seguro.
La listeriosis durante el embarazo puede asociarse a complicaciones importantes para la gestación y para el recién nacido.
Una indicación especialmente importante
Durante el embarazo, los fiambres, jamones, carnes frías, hot dogs o salchichas y otros alimentos cárnicos preparados previamente no deben consumirse fríos.
Si se van a consumir, deben recalentarse hasta alcanzar aproximadamente 74 °C en su interior o hasta que estén completamente calientes y humeantes.
También es recomendable no consumir:
- leche no pasteurizada;
- alimentos elaborados con leche no pasteurizada;
- quesos frescos o artesanales cuando no pueda asegurarse su procedencia, elaboración y conservación;
- patés y pastas de carne refrigeradas;
- pescados ahumados refrigerados que se consuman sin cocción posterior;
- carnes, pescados y mariscos crudos o insuficientemente cocidos;
- sushi, sashimi, ceviche u otras preparaciones con pescados o mariscos crudos;
- huevos crudos o insuficientemente cocidos;
- frutas y verduras que no hayan sido adecuadamente lavadas;
- y alimentos cuya procedencia, conservación o manipulación no pueda garantizarse.
Estas recomendaciones no buscan generar temor frente a la alimentación.
Buscan disminuir riesgos evitables mediante una buena selección, conservación, manipulación y cocción de los alimentos.
¿Tienes mascotas en casa?
Tener un gato no significa que una mujer embarazada deba separarse de su mascota.
Lo importante es conocer algunas medidas destinadas a disminuir el riesgo de toxoplasmosis.
Idealmente, otra persona debería encargarse de limpiar la caja de arena del gato.
Si eso no es posible, se recomienda:
- utilizar guantes;
- limpiar la caja diariamente;
- y lavarse cuidadosamente las manos al terminar.
También se recomienda no alimentar al gato con carne cruda o insuficientemente cocida.
La prevención de la toxoplasmosis no termina en la mascota.
También implica:
- cocinar adecuadamente las carnes;
- lavar cuidadosamente frutas y verduras;
- lavarse las manos después de manipular carne cruda;
- evitar la contaminación cruzada en la cocina;
- y usar guantes si se realizan trabajos de jardinería, se manipula tierra o arena, lavándose cuidadosamente las manos al finalizar.
Tener una mascota no es el problema. Lo importante es conocer cómo prevenir las formas de transmisión de la infección.
Medicamentos: no automedicarse, pero tampoco suspender tratamientos por cuenta propia
Durante el primer control es necesario informar todos los medicamentos que se utilizan.
Eso incluye:
- medicamentos con receta;
- medicamentos comprados sin receta;
- vitaminas;
- suplementos;
- productos naturales;
- y tratamientos relacionados con salud mental.
El embarazo no significa que todos los medicamentos deban suspenderse.
Algunas enfermedades necesitan continuar siendo tratadas durante la gestación y suspender bruscamente un medicamento necesario puede ser perjudicial.
Pero tampoco es recomendable iniciar tratamientos por cuenta propia.
Lo adecuado es revisar los medicamentos durante el control y determinar cuáles pueden mantenerse, cuáles requieren modificaciones y cuáles deberían evitarse.
Alcohol, tabaco y drogas: conocer el riesgo permite tomar mejores decisiones
Durante el embarazo es importante conversar claramente sobre alcohol, tabaco, nicotina y otras drogas.
No basta con entregar una prohibición.
Es importante comprender por qué estas sustancias pueden afectar el embarazo y el desarrollo fetal.
Alcohol: no se conoce una cantidad segura durante el embarazo
El alcohol atraviesa la placenta y llega al organismo fetal.
No existe una cantidad conocida como segura durante el embarazo ni una etapa de la gestación en la que pueda afirmarse que su consumo es inocuo.
La exposición prenatal puede producir alteraciones permanentes del desarrollo físico, neurológico, intelectual y conductual, conocidas como trastornos del espectro alcohólico fetal.
Por esta razón, la recomendación más segura durante el embarazo es:
no consumir alcohol.
Si una mujer bebió alcohol antes de saber que estaba embarazada, esto no significa automáticamente que haya ocurrido un daño.
Lo importante es suspender el consumo una vez conocido el embarazo y comentarlo durante el control prenatal.
Tabaco, vapeo y nicotina
Fumar durante el embarazo expone al feto a nicotina y a numerosas sustancias tóxicas.
El tabaquismo durante la gestación se relaciona, entre otros efectos, con:
- alteraciones placentarias;
- restricción del crecimiento fetal;
- menor peso al nacer;
- y mayor riesgo de parto prematuro.
Los cigarrillos electrónicos y productos de vapeo que contienen nicotina tampoco se consideran seguros durante el embarazo.
También es importante evitar, en lo posible, la exposición habitual al humo de otras personas.
Si una mujer fuma, suspender el consumo durante el embarazo continúa aportando beneficios para ella y para su hijo o hija.
Cannabis y otras drogas
El cannabis tampoco se recomienda durante el embarazo.
El THC (tetrahidrocannabinol, principal componente psicoactivo del cannabis y responsable de gran parte de sus efectos sobre el cerebro, la percepción y el estado mental) puede llegar al feto.
La exposición prenatal al cannabis se ha relacionado con resultados adversos y continúan estudiándose algunos de sus posibles efectos a largo plazo.
Otras drogas pueden producir riesgos diferentes y provocar complicaciones tanto maternas como fetales.
Cuando existe consumo habitual, dependencia o dificultad para suspender alguna sustancia, es importante informarlo durante el control prenatal para recibir apoyo y establecer una estrategia segura.
En determinadas situaciones, suspender bruscamente una sustancia o un tratamiento sin supervisión también puede ser peligroso.
El primer trimestre: informarse también es una forma de cuidarse
Durante estas primeras semanas no es necesario aprender todo acerca del embarazo de una sola vez.
Lo importante es comenzar precozmente los controles, conocer los antecedentes que pueden influir en esta gestación y recibir información que permita tomar decisiones seguras en la vida cotidiana.
Alimentarse con productos seguros, prevenir determinadas infecciones, revisar los medicamentos utilizados y evitar alcohol, tabaco, nicotina y drogas son algunas de las medidas que pueden adoptarse desde el comienzo.
¿Hay situaciones que requieren una atención especial?
Sí.
Algunos antecedentes hacen particularmente importante comenzar el control prenatal precozmente y existen ciertos síntomas que deben ser consultados.
Continúa con nuestra guía: “Primer trimestre: consideraciones especiales y cuándo consultar”.
→ Leer: Primer trimestre, consideraciones especiales y cuándo consultar
En pocas palabras
El primer trimestre marca el comienzo de una etapa de enormes transformaciones.
El control prenatal permite conocer cómo comienza ese embarazo y acompañarlo desde sus primeras semanas.
No se trata solamente de realizar exámenes.
Se trata de prevenir, informar, cuidar y detectar oportunamente aquello que puede necesitar una atención especial.
Comenzar temprano, hacer preguntas y conocer las principales medidas de autocuidado también forma parte de vivir un embarazo informado y acompañado.
Cada camino hacia la maternidad es distinto. Envíanos tu pregunta y podremos transformarla en información clara, responsable y útil para otras mujeres que quizás están viviendo la misma inquietud.
Pregúntale a la MatronaEste contenido es informativo y no reemplaza una evaluación individual. Las recomendaciones, exámenes y tratamientos deben ser indicados por tu matrona u obstetra según tus antecedentes y la evolución de tu embarazo.
